La nucleoplastia es un procedimiento practicado bajo sedación y de forma percutánea el mismo que usa la radiofrecuencia para producir la ablación del núcleo pulposo herniado del disco vertebral a nivel cervical y lumbar. Se ha demostrado clínicamente la utilidad de este recurso como una innovación para la descompresión discal percutánea, pudiendo ser utilizado en caso de protrusiones o hernias discales, logrando minimizar en un gran porcentaje el alivio del dolor, el mismo que puede ser de forma permanente.

Esta técnica percutánea mínimamente invasiva produce disminución de la morbilidad, no requiere injerto óseo y ofrece recuperación en muy corto período de tiempo. Es importante considerar que al utilizar esta técnica los casos deben ser bien seleccionados.

Beneficios de la intervención La descompresión de las raíces nerviosas alivia el dolor lenta y progresivamente, ya que la cicatriz interna tarda unos días-semanas en retraer el material herniado.

El objetivo de la nucleoplastia es principalmente descomprimir una estructura neural, no restaurar la integridad de la columna vertebral.

Descripción técnico-médica para la nucleoplastia es necesario puncionar el disco afectado e introducir un electrodo específico que, conectado a un equipo especial de coblación o radiofrecuencia, permite administrar unas dosis termo-eléctricas adecuadas para generar la cicatriz interna.

La nucleoplastia se realiza en quirófano. El paciente se coloca boca abajo (nucleoplastia lumbar) o boca arriba (nucleoplastia cervical) y se encuentra ligeramente sedado. La punción se realiza con anestesia local bajo control de rayos X para localizar el disco.

La duración habitual de esta intervención es de 20 min. No es necesaria hospitalización, aunque el paciente permanecerá 1 hora en observación.
El 80% de pacientes tratados obtiene excelentes resultados, pudiendo evitar su paso por el quirófano, mientras que un 20% muestra una mejoría parcial pudiendo necesitar el apoyo de fármacos.

Estudios realizados han demostrado que la nucleoplastia es un procedimiento controlado y localizado, al reducir la presión intradiscal, utilizar bajas temperaturas, y producir efectos sin precedentes en la bioquímica discal, mostrándose una reducción de los síntomas del 80 a 90%.
Se evidencia además una mejoría mantenida de los síntomas en un 90% de pacientes en los controles realizados de hasta 1 a 4 años después.

Los pacientes refieren resultados con satisfacción en el 89% de los casos.

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