
Las aplicaciones de la ozonoterapia vienen determinadas por sus propiedades antinflamatorias, analgésicas, oxigenantes, antisépticas, de modulación del stress oxidativo y de mejora de la circulación periférica y la oxigenación tisular. Esto determina el amplio número de patologías en las que resulta de utilidad sola o como tratamiento complementario, junto a los factores de crecimiento plaquetario. Las concentraciones y modo de aplicación varían enormemente en función del problema a tratar, ya que la concentración de ozono determina el tipo de efecto biológico que produce y el modo de aplicación marca su ámbito de acción en el organismo. Así pues, se pueden beneficiar de la ozonoterapia las patologías con origen inflamatorio, degenerativo, infeccioso, isquémico y con alteraciones del stress oxidativo.
Además, se pueden tratar otras afecciones relacionadas con procesos degenerativos biológicos, por ejemplo en la tercera edad o en enfermedades crónicas donde la ozonoterapia contribuye al aumento de la calidad de vida de los pacientes. Hasta el presente no existe evidencia de reacciones adversas, ni efectos secundarios en su aplicación.
Para su tratamiento en la Clínica del dolor será necesario de una historia clínica del paciente, luego de una evaluación integral por personal especializado se definen las posibilidades del tratamiento en cada caso, las probabilidades de curación o mejoría esperadas, y se hace la propuesta de un programa de tratamiento.








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